lunes, 21 de enero de 2008

contar cuentos cuenta


“Unas veces la palabra es un juego y otras, un fuego.
Unas veces murmura y otras grita.
A veces calla y a veces canta, pero siempre baila.
Baila en el pecho y en los ojos, chisporrotea en la mirada del otro,
recorre los rincones interiores hasta no poder más, y brota.
Y cuando brota busca compañía, calor, complicidad y trato.
Tratar con la palabra es una fiesta.
Festejar la palabra es rendirnos al fuego, acompañándonos”.

Estrella Ortiz

si es por amar

Lamento el silencio que me alejó de este rincón durante unos días... aunque no me leáis yo sigo del otro lado, escribiendo cada día.



reclamo mi derecho a equivocarme,
a toparme con las piedras del camino
cuantas veces desee
si es así como he de avanzar


no me importa que mi caparazón
a veces se agriete, tiemble
o se vuelva patera
en que viajar a un corazón
si es generoso y sincero


me dispongo al tropiezo,
a vivir en sueños
a la sonrisa que abre el alma
a la piel encrespada
o a las lágrimas
si es necesario
si es por amar

viernes, 4 de enero de 2008

bitácora de mieles



sostén al vuelo el olor de los acordes de mi pelo
danza al son del sabor de las miradas que te entrego
y no olvides beber cada verso que escribo o cuento



cuando tus sentidos se hayan abastecido
y tu pecho hinchado, ancho, se encuentre colmado
prepara el equipaje y el corazón,
déjalos abiertos;
con espacio libre para todos los sentidos
y los recuerdos del porvenir



juntos marcaremos el paso de esta bitácora de mieles
en que anotar cada vaivén de la navegación
que nos lleva a la isla de las mil y una palmeras


miércoles, 2 de enero de 2008

cada mañana


Cada mañana
nace tu nombre
y muere el olvido
florece el pájaro
y abandona el nido


...Creo que por eso
me gustan las mañanas

poesía fragante


he aprendido en Schuaima
el arte de respirar
el arte de oler
los aleteos de la lluvia o de la música
el aroma del mar
cuando duerme sobre el olor a brea de las pequeñas embarcaciones
sé cuando la noche
está pintada de estrellas y ovellones
cuando la brisa trae canciones
colgadas en las hojas envejecidas de perfumes
sé leer con mi nariz
un libro virgen
un poema embalsamado de aceites
gracias a mi olfato
me saturo de flores y velámenes
sé a lo que huelen las muchachas
suerbo con mi nariz rizada por el viento
sus faldas invadidas de geranios
sus cabellos apoltronados de fragancias
oscuras, rubias o castañas
he aprendido en esta tierra
que las cosas se ven mejor con el olfato
no hay ningun recuerdo, ninguna brisa, ningún beso
que logre escapar
al hálito respirado por una nariz enamorada
sé de que olores se visten
las hormigas, las piedras los grillos
las noches lluviosas y lejanas
he aprendido a capturar
el aroma de las cosas "inanimadas"
los maderos, las esferas, las semillas
las ventanas de las enamoradas
el viento cuando no trae otro perfume que el silencio
he aprendido en Schuaima
el arte de respirar
el arte de embriagarse con el cosmos
con la danza púrpura de las flores
el arte de distinguir sin más presagios
que el espíritu y el cuerpo
convergen donde empiezan las fragancias
y que el corazón queda muy cerca de la nariz

Winston Morales Chavarro