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jueves, 19 de junio de 2008

la música más dulce

He pasado de leer poesía a disfrutar embargándome en cuentos populares de todo el mundo. Y he descubierto que disfruto adaptándo algunos.. os dejo aquí uno adaptado de un cuento popular Persa:




El Rey mandó llamar a sus ministros porque le asaltaba una duda... erá muy aficionado a la música y andaba inquieto porque quería saber cuál era a música más dulce del mundo.

-La flauta- dijo uno de ellos-, sin duda entona las más dulces melodías.
-El violín -dijo otro-, es el instrumento de sonido más delicado.

Otro de sus ministros le habló del arpa y de la guitarra otro más, pero al Rey no le convencía aquella enumeración de instrumentos, así que marchó a pasear por su corte para poder resolver aquel misterio.

Sentado es uno de los jardines pensativo, se le acercó su anciana madre.

-¿Qué te pasa hijo mío, que te hace alejarte de la corte tan reflexivo?
-Madre, estoy tratando de averiguar cuál es la música más dulce del mundo, pero no hallo solución a esta duda que me asalta.
-Eso es muy fácil hijo mío. La música más dulce que un hombre puede oir, es la respiración de su amada.

jueves, 10 de abril de 2008

la declaración



- ¿Cuánto me quieres?, le preguntó ella

-Te quiero desde la primera letra que me escribiste
hasta la comisura de tu sonrisa de terciopelo,
desde el puente de mi guitarra
hasta la puerta de tu mirada de añonuevo...

Entonces ella sonrió aún más y más,
sonrió tanto...
que su sonrisa se convirtió en abrazo,
el abrazo en alas,
las alas en viento,
y ambos en nada

viernes, 21 de diciembre de 2007

sin red


El día que Mariola despegó los pies del suelo y se puso a volar, se dió cuenta de que no era tan fácil moverse en la ingravidez como había imaginado tantas veces en sus sueños. El gozo de sentir lo que tantas veces anheló se mezcló con el nudo de su estómago al mirar hacia bajo y no encontrar red que pudiera amortiguar una posible caída.

Sabía que hasta no deshacer el nudo del temor no podría disfrutar de un vuelo planeado en paz, o de una caída en picado controlada, que no podría aprender a hacer piruetas con el viento como quería, y que permanecería volando aunque con las alitas a medio plegar.

Después de algunos vuelos en zig zag, torpes a veces, y siempre con la mirada puesta en el suelo, aprendió a deshacer el nudo escuchando los consejos del horizonte de media tarde, que asomaba la cabeza diciéndola:

-No mires abajo, voladora. Para guiar tu rumbo debes mirar hacia tu destino, no hacia tu punto de partida

Y sucedió que, pasado un tiempo, Mariola ya no tenía nudo en el estómago ni las alas plegadas, y pasó que su mirada siempre se dirigía hacia el horizonte de media tarde hacia el que comenzó a dirigir su rumbo.




jueves, 12 de julio de 2007

corazón-nube

Desperté y descubrí que aquel corazón que me había acompañado acurrucado en el pecho ya no estaba conmigo. Mientras me perdía en los brazos del sueño me dejó su ausencia, se lo llevó todo y me dejó en los huesos.


Quise entonces sentir tristeza o añoranza por su marcha, pero no pude sentir, solo había vacío.

¿Cómo podría ahora ser capaz de sentir?, ¿tendría que vivir con mis pensamientos como única compañía?... no podría soportarlo. Grité entonces con desconsuelo:


-Corazón, ¿donde te has ido? ¿por qué me abandonaste dejando este huequito en sombra?.


En ese instante, pensé que debía tener coraje y salir a buscarlo, no podía conformarme con su abandono. Así que, tirando de mi cuerpo como pude, levanté de la cama y salí de casa dispuesta a encontrar mi corazón perdido.


Una vez en la calle comencé a andar con los ojos y las piernas, buscando en cada rincón, pero no era capaz de encontrarlo. Pregunté a quien encontré a mi paso... pero nadie lo había visto.


Cuando mi cuerpo se encontró cansado de andar y mi mente comenzó a dar vueltas, paré a descansar. Me tumbé en el suelo y quedé mirando el cielo.


Fué entonces cuando lo encontré, ¡mi corazón estaba ahí!, ¡en pleno cielo!. Había marchado volando convertido en nube: etéreo, volátil y libre como siempre quiso... sonreí entonces al saber que no lo había perdido y me dejé volar hacia él.


corazón nube