
Aquel niño tiene la mirada opaca y las entrañas en huelga de magia. A ese niño le vino la guerra al paso demasiado pronto.Siempre es demasiado pronto para la guerra, o demasiado tarde. Es de esas cosas que nunca vienen bien a nadie, y menos para la mirada de un niño como aquel.
Aquel niño tuvo que aprender que su mejor amigo era el mismo y que la vida es algo a conquistar cada día y en cada aliento. Aprendió que sus manos y sus pies eran su máxima riqueza y aun con mirada opaca y aun en huelga de magia... no dejó de ser un niño.