miércoles, 12 de septiembre de 2007

niños eternos


A aquellos que nos aproximamos a la treintena
-generación melancólica, de televisión y patio de colegio-
algunos recuerdos de infancia nos encienden por dentro
llenando nuestros ojos de luciérnagas.


Aquellos que nos aproximamos a la treintena
-generación soñadora, de bocatas de nocilla y payasos de la tele-
aun sonreimos recordando los dibujos animados
y cantamos sus canciones bailando la mirada


Aquellos que nos aproximamos a la treintena
-generación de columpios empinados y tirachinas-
conservamos alguna cicatriz con orgullo
por algun juego valiente en el parque del barrio


Aquellos que nos aproximamos a la treintena
-generación de viajes eternos en coche sin aire acondicionado-
nos gusta viajar perdiéndonos en carreteras secundarias
y hemos descubierto que todo está más cerca de lo que pensábamos


Aquellos que nos aproximamos a la treintena
-generación de petazetas y bocatas de chorizo-
pedimos colacao en los bares cada mañana
y seguimos pescando grumos con la cuchara


Aquellos que nos aproximamos a la treintena
-generación de baños en el río y paseos por el monte-
aun buscamos el rumor del viento
cuando queremos sentirnos conciliados con la vida.


Aquellos que nos aproximamos a la treintena
no dejamos de escribir y hablar de estas pequeñas cosas
que nos han hecho como somos:
niños eternos que no olvidan
que la vida no es fácil
pero que siempre merece la pena volver a levantarse
para seguir corriendo
para seguir soñando...


8 comentarios:

Stirga dijo...

Y también los que nos acercamos a la cuarentena... porque aunque juguemos con la wii, llevemos el portátil (teléfono y ordenador) a todas partes, nos comuniquemos por mail, messenger, blogs... nos sigue gustando conducir por carreteras con baches con las ventanillas abiertas, degustar los sabores de siempre, refrescarnos con un flash helado, hacer miles de cosas a mano, compartir el tiempo entre lo virtual y lo natural, cantar a Marco, silbar el ritmo de Verano Azul mientras pedaleamos con la bici por senderos imposibles, oler los libros de papel, escribir cartas -con pluma-, tomar las notas a mano en trocitos de sobres usados....

Ay, qué nostalgia... bueno, no, qué suerte poder seguir recordando y haciendo tantas cosas que muchos ahora no han tenido la suerte de descubrir...

Afortunados somos de conservar recuerdos y raíces, de compartir experiencias y, sobre todo, de seguir siendo capaces de reír y disfrutar.

jaromil dijo...

Aquellos que nos adentramos ayer apenas en la treintena
-generación sin ilusiones de fumadores tardíos y nubes negras-
abrigamos una esperanza al asomarnos
a tu ventana abierta.

Iván dijo...

Somos una generación de sueños que aún mantiene la esperanza de cumplirlos pero no ha vivido lo suficiente para hacerlos realidad.
Un buen análisis en verso. ME he sentido identificado.
Un saludo!

Iñaki Murua dijo...

Compa, te vas haciendo mayor... recuerdos que a los adolescentes de hoy les suenan tan lejanos y extraños como aquellas televisiones de blanco y negro, con sólo dos cadenas y carta de ajuste.

Coincido con Stirga en lo de los libros, el placer de verlos, tocarlos... además de que paso (por poco)la cuarentena. Eso sí, con proyectos e ilusiones, no solo recuerdos.

El Dueño de los Cajones dijo...

escribes lindo.
Me dejas pensando...
Todo lo que disfruté. Lo que me queda por disfrutar
y claro
que no falte inspiración.

me alegra haber aterrizado por tu espacio.

saludos!

Anónimo dijo...

Waw! wenisimo me he sentido identificado a muerte ( sobre todo por lo de los grumos del cola cao)
y tb con stirga por lo de conducir por carreteras con baches con las ventanillas abiertas
me hicisteis recordar todo eso
gracias

el maldito duende.......

Berenice dijo...

Qué de niños eternos quedan aun!

No sabéis como me alegra leeros a todos y todas por aqui.

... me voy a por un colacao ;)

Anónimo dijo...

Hola tía, seguro que dentro de un rato te das cuenta de que no soy una ANÓNIMA, sólo un vaga que no quiere rellenar el registro snif.
Yo también me siento identificada aunque haya pasado (por poco) los 30. Y aunque me gusta más el Nesquik, gratifica saber que hay otros tantos que consideran MI infancia como tb un clon de la suya.
Una cosa más, no echáis de menos también el dineral gastado en el Pang, Tetris y Street Fighter....mejor que el calimocho ehhh? Besos...